Artículo realizado por Quim Farrero, jurado del concurso «Arquitectura» en Fomunity.

Esta vez el tema es la fotografía de arquitectura, aquella en la que el protagonista es la construcción y por tanto el espacio y formas que ésta define.

Desde un punto de vista temático, la palabra clave es «protagonista». La imagen debe girar en torno a un elemento arquitectónico de forma que éste sea el líder indiscutible de la imagen. En cierta manera, la clave para que permanezcamos en un campo temático es, en este caso, la distancia.

Cuando describimos un espacio abierto estamos hablando, a priori, de paisaje. Urbano en este caso. Un espacio poblado de construcciones con un horizonte en el que ninguna de esas construcciones lidera la composición, porque el motivo, lo importante, es «el todo», el espacio en sí.

Acortar distancias (bien sea de forma física u óptica), aproximarnos a ese espacio buscando un punto de vista menos generalista, hará que ciertas construcciones cobren protagonismo y nos veamos transportados del concepto paisaje urbano a la arquitectura: ese punto en el que el edificio, es el protagonista.

La medida en que nos aproximemos nos ofrecerá también la opción de describir el todo en base a una parte significativa, un detalle, aunque corremos el riesgo de que esa aproximación nos haga traspasar la frontera hacia el mundo de la naturaleza muerta, la abstracción en el detalle: la fotografía de arquitectura es, ante todo, descriptiva. No podemos perder de vista el conjunto en favor de un detalle descontextualizado.

Esa aproximación nos puede llevar además a las entrañas del protagonista, de la construcción, desde donde se nos abre la posibilidad de describir la esencia de la arquitectura desde dentro, la fotografía de interiores forma parte también de la fotografía de arquitectura.

Una vez más la esencia se basa en lo intangible, en aquello que nos sugerirá el carácter de la construcción en base a un punto de vista, un momento de luz…

Pero la fotografía de arquitectura (interior o exterior) tiene una parte formal que, sobretodo el verdadero autor del edificio, el arquitecto, apreciará especialmente: el rigor con las líneas verticales. Las fugas tienen sentido cuando contribuyen a dar sensación de profundidad a un espacio tridimensional que describimos en dos dimensiones, pero deberemos conseguirlo manteniendo verticales los pilares. A nadie le gustaría vivir en una casa torcida…

Texto: Quim Farrero

Concurso relacionado: «Arquitectura»

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