Fotografiar en clave baja no es subexponer imágenes, sino exponerlas correctamente para obtener un resultado que, en este caso, estará centrado en los valores menos luminosos de la imagen. Las llamadas ‘sombras’. Las zonas II a IV para aquellos que estéis familiarizados con el sistema de zonas (de los indicios de textura en el negro al gris oscuro pasando por el negro con detalle). Este es el primer punto que tenemos que tener claro si nuestro objetivo es obtener imágenes de ese estilo.

¿Qué necesitaremos para poder realizar imágenes en clave baja? En primer lugar, ponernos las cosas a favor: difícilmente obtendremos buenos resultados (difícilmente; no hay nada imposible) si partimos de una escena con elementos muy luminosos. Superficies blancas por ejemplo. Es importante valorar que buscaremos trabajar con la parte ‘oscura’ del histograma, pero que si buscamos imágenes limpias de ruido, obtendremos mejores resultados sobreexponiendo un poco la imagen durante la toma y ajustando el tono ‘bajo’ durante la posproducción. Aquí será importante el monitor utilizado.

¿La fórmula fácil para garantizarse la obtención de una imagen en clave baja? Negro sobre negro. Teniendo en cuenta que habrá que trabajarse la iluminación de forma que entre esos ‘negros’ haya alguna diferencia tonal que la cámara pueda recoger (la cámara no ve lo mismo que el ojo)

Del mismo modo que hay muchas tonalidades de blanco (los esquimales distinguen más de veinte) también las hay de negro y de sus valores limítrofes. Cuidado con las lecturas de luz equivalentes entre figura y fondo: la pérdida de perfiles está asegurada. Hay que tener en cuenta además que el control de lo que hacemos deberemos basarlo en la lectura del histograma: las pantallas de las cámaras pierden rápidamente el detalle en las sombras, a pesar de que exista en la imagen.

La clave baja se utiliza básicamente como técnica en retrato, aunque eso no implica que esté limitada a ese campo. Lo que sí es importante es que tengamos posibilidad de controlar mínimamente la luz y que nos podamos tomar tiempo. Eso facilitará las cosas.

Pero, a parte de la técnica, que al fin y al cabo es sólo el medio para obtener un resultado, lo más importante es plantearse por qué una imagen en clave baja. No se trata de tomar cualquier escena y subexponerla para, técnicamente, obtener una imagen de estas características. Vamos a trabajar con las sombras, ese momento en que nace la luz, en que empezamos a percibir, en que la imagen nos absorbe para descubrir los detalles ocultos en las sombras (no abusar de los negros sólidos, sin detalle). La clave baja (o alta), no es una simple característica estética de la imagen obtenida, es un elemento expresivo que debe acompañar al sentido de la imagen.

Es, en cierta manera, el nacimiento de la imagen, el surgir de algo desde el negro profundo. Esa es la clave.

Texto: Quim Farrero
Fotografía: Silhouette, de Yuri Samoilov

Concurso relacionado: Clave baja banner-es

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